FORMA Y LUGAR 2019 / PRESENTACION

El congreso Forma y Lugar 2019 intenta incorporar diferentes perspectivas, tanto de nuestro propio campo disciplinar como en las relaciones que la Morfología es capaz de establecer con otros territorios del conocimiento: alentamos la incorporación de estudiosos y profesionales de los más diversos campos del saber-hacer.   

SOBRE FORMA Y LUGAR

La lógica del lugar expresa en su propia estructura la dialéctica entre razón e historia. “La lógica de representar lugares siempre ha comportado un equilibrio entre la experiencia y la racionalidad. El lugar, como límite, es más que nunca un balance rítmico entre razón e historia; ya que el tiempo depositado en espacio, o sea el lugar, siempre refleja en su misma estructura el equilibrio existente entre un aumento de movilidad atrás y adelante en el tiempo (razón), y un alejamiento progresivo del lugar originario (historia). Acuerdo febril entre movilidad conceptual y forma figurativa (entre movimiento y reposo, diría Spinoza), la lógica del lugar marca siempre la medida bajo la cual la humanidad es capaz de representarse a sí misma”, sostiene J. Muntañola.

Así, profundizar sobre la noción de lugar “requiere mantener una mente abierta y cosmopolita, dejarse impresionar por lo que el espíritu de la época le propone, resonar con lo que palpita. Esto se hace evidente emergiendo desde el inconsciente colectivo, dándonos finalmente la pauta de un tono, de una paleta, de una tesitura propia del momento, en tanto que, por otro lado, como investigadores y hacedores de la Forma, debemos aprender a adaptar, procurando traducir los fenómenos a su propia circunstancia, a sus propios condicionantes, a su lugar de pertenencia, debemos ser capaces de trascender lo aparente de dichas novedades y ser lo suficientemente sagaces como para ir a la búsqueda de sus rasgos profundos y significativos, de modo tal que la producción resultante de cuenta de lo contemporáneo y además esté situada, vibrando con el contexto al que se va a incorporar: tal es lo que nos toca en tanto productores de formas, operadores culturales trabajando en la periferia del sistema en este vertiginoso tiempo de las disrupciones”, como afirma C. Pereyra.

En esa misma dirección, C. Guerri marca que “cada paisaje natural —en tanto lugar— adquiere un valor político por el carácter interpretable, utilizable y transformable de su forma. Cada ciudad ‘diseñada’ —en tanto lugar— implica una voluntad política porque es una forma que fue diseñada, construida y usufructuada desde alguna estrategia.” Sucede que las acciones, en realidad, sólo tienen significación en relación con lugares particulares y están coloreados por el carácter del lugar (como escribe C. Norberg-Schulz cuando recuerda que “nuestro lenguaje expresa este estado de cosas cuando decimos que algo tiene lugar”).

Para P. Muñoz es importante remarcar que “los espacios y los tiempos no solo existen, se proyectan o responden a una normativa. También pueden ganarse o vaciarse. Las frases no hay lugar para… o no dejar lugar a… expresan la necesidad de empujar  los límites y de vaciar el sitio ocupado previamente, para reasignarlo. Desde esta mirada, quizás los lugares sean también esos núcleos de interés que elegimos habitar, los enfoques que priorizamos. Y propician encuentros, ya que despiertan la curiosidad por conocer estas temáticas o miradas que tuvieron la posibilidad de desarrollarse ya que alguien les dio un lugar donde ganaron su espacio.” D. Giordano, en esa dirección, recupera la importancia de pensar “en términos de estrategias, de vectores del pensamiento hacia un objetivo”. Esto implica “proveer pautas a lo nuevo, siendo que lo nuevo no es ruptura si conlleva indicios inteligibles de pertenencia al contexto. Se trata de reivindicar lugares en su configuración; las estrategias buscan ese algo que muestra su presencia”.

R. Doberti sostiene, por su parte, que “no se trata de renegar de la noción de espacio sino de pensar en espacios con lugares (o si se prefiere en espacios como lugares). En la noción de lugar caben los significados, los sentimientos, las texturas y coloraciones. No es casual que el término lugareño remita a quien se ancla con una personalidad específica, y no es casual que no haya alguna equivalencia a partir de la palabra espacio.” El lugar, como afirma M. Augé, es una construcción simbólica del espacio urbano y es, al mismo tiempo, principio de sentido para aquellos que lo habitan y principio de inteligibilidad para aquellos que lo observan.

Es así que el concepto de lugar, según H. Wainhaus, “se diferencia del de espacio porque es en el lugar donde se hace presente la experiencia: hablar de lugar es relacionarse de modo inevitable con determinados procesos fenomenológicos. Los lugares son puntos de partida desde los que nos orientamos y nos apoderamos del ambiente circundante. Esta idea es central en la experiencia humana porque desde esta suerte de posición-posesión abordamos los acontecimientos más significativos de nuestras vidas”. De hecho, para A. Leroi-Gourhan, una de las vías capitales para la captura integral de los fenómenos humanos es el concepto de lugar: escribe que toda investigación debe enfocarse hacia la totalidad de las manifestaciones humanas (su “naturaleza antropológica”), desde la amplitud de su hábitat (abordaje sincrónico) hasta la profundidad de su cronología (abordaje diacrónico).

Y en ese sentido, como sostiene G. Breyer, podemos distinguir entre dos modos básicos de situarse en un lugar:  situarse con permanencia y situarse con ambigüedad. Porque si habitar, morar y arraigar son sinónimos de situarse con permanencia, errar, merodear y rondar lo son de situarse ambiguamente. Esta distinción no resulta menor en el marco de esta era de las redes mediáticas. Hoy habitar y arraigar parecen dejar de ser verbos que caracterizan nuestra existencia de manera tan determinante como otrora y nuestra vida en las pantallas es una suerte de condena a un continuo errar. De allí la importancia de redefinir las relaciones entre Forma y Lugar a la luz de nuestro tiempo.

“Sustentabilidad, hibridación, género, transgénero, ambigüedad, interdisciplina, mutaciones, y el necesario anclaje de memoria en aquellas invariantes que nos permiten construir identidad y pertenencia, en un sabio equilibrio entre el pasado y el futuro —expresan M. E. Nieto y C. Coccato— son algunos de los temas transversales que subyacen en la relación entre Forma y Lugar. Y es por eso, para replantearnos este par conceptual, que se hace necesario pensar los escenarios futuros partiendo de los ecos del pasado”.

Es claro que nuestra tarea no es fácil de determinar cuando estas relaciones están siendo atravesadas por cambios muy profundos. Es claro que a través de la cultura el hombre ha alterado de manera radical (o ha destruido) las formas naturales y ha incorporado nuevas formas que se solapan con el paisaje heredado. Y es claro que si bien el paisaje natural siempre ha sido transformado por las manos del hombre (factor último de producción morfológica), hoy sufre los efectos de una aceleración histórica sin precedentes de este proceso. Pero también resulta claro que nosotros debemos interesarnos de manera fundamental —y esto es un imperativo ético— en las transformaciones del lugar para el hombre: los Morfólogos encontraremos aquí un cuerpo de hechos y una variedad de posibilidades para refexionar que nos ofrecerán un curso de indagación múltiple, amplio, diverso, seguramente inagotable.

[Los textos de Roberto Doberti, Claudio Guerri, Patricia Muñoz y César Pereyra (ex presidentes y actuales Presidentes Honorarios de SEMA), así como el de Horacio Wainhaus (actual Presidente de SEMA), el de María Elena Nieto y Cecilia Coccato, organizadoras del congreso por la ARS NEA SEMA), y el de Dora Giordano corresponden a trabajos especialmente preparados para el lanzamiento de Forma y Lugar 2019. El texto de Josep Muntañola pertenece a su libro Lugar y Arquitectura,  el de Christian Norberg-Schulz a su libro Existencia, Espacio y Arquitectura. Estos y otros textos completos están alojados en el área del Congreso Forma y Lugar 2019 de nuestro sitio www.sema.org.ar, a disposición de todos los socios de SEMA]

EJES TEMATICOS

Forma y Lugar 2019 desarrollará cuatro ejes temáticos desde diferentes perspectivas:

1 Forma y Lugar desde el campo epistemológico: modos de pensar los lugares.

2 Forma y Lugar desde el campo fáctico: modos de hacer lugares.

3 Forma y Lugar desde el campo fenomenológico: modos de vivenciar los lugares.

4 Forma y Lugar desde el campo de lo imaginario: modos posibles de los lugares.